Roberto Roena “Cortijo y El Gran Combo fueron mis dos escuela“

Con la transparencia que siempre le ha distinguido, inmediatamente aclara que Rafael Cortijo lo fue a buscar a su casa. Doña Raquel, su madre, posteriormente lo autorizó. Transcurría el 1956 y por eso Roberto Roena celebra su sexagésimo aniversario de carrera, incluyendo su estadía con el Combo de Cortijo, a quien le atribuye su éxito como exponente de la música popular.

“Es un honor para mí, que recibo con humildad”, dijo Roena, quien recientemente en el Teatro de la Escuela de Bellas Artes de Carolina fue exaltado al Salón de la Fama de la Música Popular.

“Me acuerdo de todo, tengo la mente clarita. Son 60, desde que empecé con Cortijo. Yo lo que hacía era jugar pelota. Yo tocaba un poquito de congas y fue a su lado que me desarrollé”, señaló Roberto, quien en el elepé “El progreso”, de 1978, le dedicó la canción “Cortijo lo dijo”.

“Cortijo es mi todo”, afirmó Roberto, quien también le agradece mucho a los Mulatos del Sabor de Rafael Ithier. Un imprevisto detonó en la disolución del Combo de Cortijo y Roena se integró a la orquesta de Mario Ortiz. Seis meses después, en 1962, se unió a El Gran Combo.

“Ahí fue donde me desarrollé”, señaló.

Y no solo se desarrolló, sino que contribuyó al enriquecimiento de El Gran Combo cuando en 1964 creó el ritmo conocido como ‘jala-jala’ que luego en esa década Richie Ray popularizó.

Cortijo y su Combo y El Gran Combo de Puerto Rico fueron dos escuelas de incalculable valor para Roena (extrema izquierda). (Foto suministrada)

Cortijo y su Combo y El Gran Combo de Puerto Rico fueron dos escuelas de incalculable valor para Roena (extrema izquierda). (Foto suministrada)

“Yo creé el ritmo, la canción y el baile. Terminamos un ensayo de un show en WKAQ Radio y después de comernos unos emparedados, regresamos y en el piano Kito Vélez tocó lo que yo le tarareé y que toqué con la campana. Andy Montañez y Pellín Rodríguez colaboraron mucho. A Álvarez Guedes, dueño de Gema Records, le gustó”.

En sus 60 años de trayectoria, Roberto celebra la creación de su Apollo Sound, una de las orquestas más arrolladoras de la salsa, cuya combinación de dos trompetas, saxofón y trombón, con guitarra eléctrica ocasionalmente, impuso una sonoridad original que no admitió parangón ni con el Combo de Cortijo ni con El Gran Combo.

“Parte del éxito fue el sonero Piro Mantilla, que cantaba y tocaba congas con un trío en el Black Angus en Miramar. Era un cantante diferente. Lo invité para la orquesta y aceptó. Yo no quise estar robándole músicos ni cantantes a nadie. Por eso Piro entró”, recordó Roena al aludir al sonero que popularizó “Tú loco, loco, y yo tranquilo”, “Mandingoré”, “El traqueteo”, “Chotorro”, “Te lo voy a jurar”, “El sordo”, “El escapulario” y el bolero “Soñando con Puerto Rico”.

Un día como hoy, además, Roberto evoca las enseñanzas de su inolvidable tío Aníbal Vázquez. A su lado bailó con las Estrellas de Fania durante el montuno del éxito “Coro miyare”, robándose el show en decenas de conciertos alrededor del Mundo.

“Tío bailaba con mi hermano Cuqui. Cuando este murió, comenzamos a bailar juntos”.

Junto a Andy Montañez y Pellín Rodríguez, Roena disfrutó de los primeros años de gloria de El Gran Combo de Puerto Rico. (Foto suministrada)

Junto a Andy Montañez y Pellín Rodríguez, Roena disfrutó de los primeros años de gloria de El Gran Combo de Puerto Rico. (Foto suministrada)

El resto de la historia es reconocida internacionalmente. Se le venera como una de las Estrellas de Fania desde el 1971 en el Cheetah, con su mítica versión de “Ponte duro”.

Cuando Piro se lanzó como solista con Velvet Records, el Apollo Sound continuó conquistando el universo salsero con los cantantes Tito Cruz, Sammy González, Papo Sánchez y Carlos Santos.

También fue pieza clave en El Combo del Ayer y en el concepto de Los Hijos de los Célebres, con MP.

Si bien los cantantes han sido determinantes en el éxito del Apollo Sound, su director comparte el reconocimiento con los arreglistas que han desfilado por su organización, desde Elías Lopés y Miguel Rodríguez hasta Jorge Millet y Julio “Gunda” Merced.

“Creamos una combinación diferente. También tuve la dicha de tener muy buenos arreglistas, como Mario Ortiz. Es uno de los mejores, al igual que Ray Santos. Me siento muy orgulloso de nuestra aportación al género. Era una combinación de actitud y el deseo de hacer buena música para el bailador”.

A pocas horas del homenaje en el Senado de Puerto Rico, Roberto Roena reflexionó sobre la salsa. Hoy ve la expresión como un vaivén; un género de altas y bajas, pero de más virtudes que defectos.

Tres generaciones de Roena: Roberto padre, hijo y nieto. (Foto suministrada)

Tres generaciones de Roena: Roberto padre, hijo y nieto. (Foto suministrada)

 

 

 

 

 

 

 

“La salsa se detiene y avanza, avanza y se detiene. Lo que le falta, en mi opinión, son oportunidades porque hay muchachos muy talentosos. Así lo veo yo”.

El Apollo Sound sigue tocando para el pueblo. Su frente, como ha sucedido con orquestas veteranas como las de Willie Rosario y Bobby Valentín, se ha renovado con Jean Carlos y Waldemar, jovencitos entre los 22 y 24 años.

Prueba de que a sus 76 años la campana de Roberto Roena marca la clave mientras el macho y la hembra de su bongó condimentan el tumbao es que recientemente fue invitado al disco que Diego El Cigala grabó en Puerto Rico en tributo a Tite Curet Alonso.

Roena se unió a la sesión como bongocero, junto a compañeros de la Fania como Bobby Valentín, Nicky Marrero y Larry Harlow.

Por Jaime Torres Torres

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