Roberto Roena a sus 76 años si no toca todo el tiempo se “muere”

El respeto por lo que hace ha mantenido la carrera musical del maestro Roberto Roena durante 60 años, trayectoria que fue reconocida el pasado viernes, por el Senado de Puerto Rico, a las 11:00 am en el Capitolio.

Roena no se me olvida nunca Dios y Rafael Cortijo, esos son los principales en cuanto a mi vida artística y mi madre (Raquel Vázquez). De Cortijo lamentablemente no se acuerdan, pero yo sí en todo momento, estuvo bien profundo en mi desarrollo”, mencionó quien formó parte de Cortijo y su Combo.

También fue crucial en su carrera el intérprete Tito Rodríguez, de quien emuló el sentido de responsabilidad.

“Tito me llamó un día para recomendarme ‘no seas amigo de los músicos’, que no compartiera con ellos y tenía razón, pero no le hice caso porque yo era músico de otra escuela. La mayoría de los músicos son engreídos y en relación a eso me lo decía. Sí soy amigo de los músicos fuera de la tarima, cuando tocamos no, porque se les va la mano y no cumplen”, expuso previo asegurar que en su casa de la calle Refugio en Santurce, nació el Gran Combo de Puerto Rico, al cual también perteneció.

Si bien tiene presente que lo criticaban y le decían que su Apollo Sound “va a durar lo que dura un fósforo prendido”, cabe reconocer que ya tiene 47 años con esta orquesta.

“La mayoría de estos años han sido de alegría y logros. Ha habido espinitas, pero las superé. No le hecho mal a nadie. Tengo respeto por lo que hago y a la vez que lo haga mal me quito porque me estaría engañando y a la gente. No es tocar mejor que nadie, es hacerlo mejor que yo porque no compito con nadie”, afirmó.

Como a sus 76 años si no toca todo el tiempo se “muere”, Roena descarta el retiro.

“No cojo descanso, me siento mejor ahora que en la época del 70 y 80. He sido atrevido con mi orquesta, teniendo a los mejores músicos y lo he logrado. Tienen que tocar de corazón, querer hacer música y querer al Apollo Sound, ese es mi lema”, puntualizó quien asegura bailar mejor que cualquiera de su edad o menor.

El amor le ha dado duro, pero aclara que como a todo el mundo.

“Estoy bien enamorado de la soledad. Soy feliz, la soledad me hace feliz. No molesto a nadie, intento ser feliz todos los días y le doy gracias a Dios que me permite estar aquí. Soy un ser humano como todos, imperfecto, que cada día trata de ser menos imperfecto y de corregir mis imperfecciones”, confesó el bongosero y bailarín.

YOMARIS RODRÍGUEZ, EL VOCERO

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