Es Justo oír soneo sabroso y creativo con Justo

“Que nadie me discuta mi presencia, que no me saquen de mi posición”, así rezan las primeras letras de la canción Presencia de Tite Curet Alonso e interpretada magistralmente por el excelentísimo cantante Justo Betancourt.

Cubano de nacimiento y “borincuba”, como él mismo se hace llamar con un gentilicio que inventó para demostrar su amor por esta islita en la cual vivió y paseó su talento con éxito por varios años.

Catalogar a Justo como cantante no es tarea fácil, pues los que hemos seguido su carrera sabemos lo polifacético que es.

Desde sus comienzos, estableció un estilo personal, espontáneo y musicalmente rico. Su voz denota veteranía, espontaneidad, gusto y un feeling muy suyo, que conserva no importa el género que interprete.

Cabe destacar su capacidad para ir de un género a otro con una facilidad natural que no muchos cantantes poseen. Desde el guaguancó de su tierra matancera paseando por boleros, guarachas, son montuno, valses, salsa y hasta merengue, todo lo interpreta magistralmente.

Dominio del ritmo y una musicalidad envidiable dejó Betancourt en diferentes grabaciones a lo largo de su carrera.

Pienso que la música popular tiene en las grabaciones el mejor recurso para estudiarla, por lo que los discos de Betancourt se convierten en materia obligada para los aspirantes a cantantes.

Hablar de música con Justo es montarse en una montaña rusa de emociones porque el maestro tiene una mezcla de la calle con un conocimiento de cualquier género musical, que es lo que le permite ir de un género a otro sin tener el más mínimo tropiezo.

Desde su clásico Pa’ bravo yo hasta La vida mía, pasando por Encarnación Valdés, Lluvia cruel y El son de la madrugada, para mí la mejor versión (con el permiso de todos los cantantes que la han interpretado, entre ellos yo), resumen la calidad de intérprete que es el maestro Justo Betancourt Querol.

Quiere soneo sabroso, agresivo y creativo, ahí tiene a Justo. Quiere sentimiento, sentido rítmico, dicción e intención en lo que se canta, ahí tiene a Justo.

¡Pa’ bravo él! Sin duda, es este uno de los soneros más importantes que ayudaron a definir este género y que ningún fanático entusiasta de nuestra salsa puede dejar de escuchar.

La mejor descripción de este maestro de la interpretación salsera la tiene precisamente en la letra de uno de sus clásicos:

Para el que canta
Lo primero es pronunciar
Ser armonioso, pero sin desafinar
Tener conciencia
Para el ritmo y al cantar
Hacerlo en clave
Que es la fase primordial
Y ahí tienes la llave para ser profesional

Por sus quilates como artista, por ser fuente de información y de inspiración, ¡es justo oír a Justo!

¡Camínalo!

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